La provocación es una actividad abierta que invita a los niños a descubrir y a explorar con objetos y elementos cotidianos en un ambiente creado que les da plena libertad al juego y deja volar la imaginación de cada uno, por lo que de este modo se crearán espacios, ambientes, juegos y situaciones diferentes.

Materiales

  • Papel Kraft 
  • Cinta
  • Bolsas de almuerzo de papel marrón
  • Hojas de otoño de papel o podrías usar hojas reales
  • Plastilina
  • Piezas sueltas (mini palos de madera, botones de colores otoñales, pinos, rocas)
  • Figuras de animales

Proceso:

Cubre una de las mesas de los niños con papel Kraft marrón, para dar el elemento de una superficie similar a la suciedad, y que jueguen libremente.

Para establecer realmente la escena, haz un árbol de otoño justo en la pared al lado de la mesa. Arruga un poco más de papel marrón y lo pegas a la pared con ayuda de la cinta, coloca algunas hojas de otoño al árbol con plastilina, de esa manera, los niños pueden quitar las hojas y volver a colocarlas por su cuenta.

Para hacer recipientes para guardar las piezas sueltas, enrolla los bordes de algunas bolsas de almuerzo marrones, agrega algunas piezas, pequeños palitos de artesanía de madera y botones de colores otoñales a cada bolsa.

Completa la configuración agregando un par de palitos grandes de madera para manualidades y carretes de madera al área de juego, así como algunas hojas de otoño sin usar.

Al principio los niños querrán tocar y sentir todo lo que hay sobre la mesa. Muestrales como se pegan las hojas el árbol de otoño en la pared y déjales que su imaginación fluya, puedes usar ese momento para contarles historias o explicarles cada estación del año.


¿Quieres compartir con otras educadoras alguna actividad que te funciona especialmente bien en tu aula? Mándanos un mensaje a info@mia.plus y lo subiremos encantados a este blog!